Hace ya muchos años de esto, tantos que casi ni me acuerdo…

Mis inicios fueron en la tasca que regentaba mi tío Pelayo en Oviedo, siempre rodeado de platos sucios, olor a sidra y pescado fresco, bañado por los más deliciosos platos de cuchara que pueda recordar. No es que fuera feliz, pero tampoco se estaba tan mal.

Sea como sea, muchas de las cosas que aprendí las empape de ver a mi tío entre pucheros y platos. Eran tiempos convulsos y aunque Asturias siempre se ha resistido a las imposiciones, al final tuvimos que pasar por el aro.

La Partida.-

Era el momento de tomar decisiones y la mía fue ser pinche de cocina en un mercante con destino a quien sabe donde….

Fue una etapa rodeado de mondas de patata, de marejadas y marejadillas, las unas provocadas por el maestro cocinero Indio Chaitanya; el fue el que me abrió los ojos a los sabores Hindúes, daba igual el plato que hiciera, en su maletín tenía la especia perfecta para que aquello tuviera mejor sabor que aspecto.

Y las otras por el cantábrico y los océanos que recorrimos.

De todo se aprende dicen y puede ser verdad, yo aprendí que en este tipo de barcos no se come demasiado bien y los mínimos de calidad solo duran un par de semanas, a lo sumo.

Cuando pude escapar lo hice, al fin y al cabo no tenía nada que perder e igual si mucho que ganar; mi ansiada fortuna me esperaba.

Venezuela.-

Con 18 años acabé en Venezuela una tierra que veía llena de posibilidades, que me ofreció grandes sabores; como sus fabulosos tequeños, esos pequeños dedos de queso envueltos uno a uno en hojaldre, consiguieron nublarme el sentido más de una vez, aunque puede que la cerveza con la que los acompañan ayudara también.

Y grandes oportunidades aunque también me ofreció una salida rápida del país gracias a Macarena…. Hay Macarena…. Pero eso es otra historia.

California.-

De Venezuela subí a los EEUU y comencé mi nueva aventura Norteamericana en California, sus soleadas costas, sus vinos y nueces dieron paso a mi segundo gran descubrimiento gastronómico; no puedo dejar de pensar en los deliciosos sabores y aromas de las especias de mi querido maestro cocinero Indio Chaitanya.

El queso Monterrey Jack llegó a mi paladar, y se convirtió en un flechazo. Casi como le pasó a David Jack al descubrir el secreto de su manufactura. Su historia es todo un misterio, se dice que encontró un antiguo grimorre (texto casi ilegible) que contaba la historia de cómo un monje lo elaboraba allá por 1916.

Mi primera experiencia con este queso, fue como cuando sabes sin ningún tipo de duda que algo o alguien te va a acompañar para el resto de tu vida.

California estaba bien, pero eso de recolectar no estaba hecho para mi y mucho menos después de todos los viajes que como marino había realizado. Aunque el queso fuera mi perdición, decidí coger mi petate y emprender camino hacia la costa Oeste.

Louisiana.-

Llegué a Louisiana, mismo calor que en California pero con un paisaje y gentes totalmente distintas. Fue como un imán que me atrajo y me sedujo desde el principio. No se si por mi curriculum marinero o porque no tuve otra salida, acabé en un bote de madera cazando caimanes, fue una experiencia impresionante; y sí, antes de que me preguntéis, saben a pollo, pero no a cualquier pollo. Ya que la aventura se tornó en gastronómica al caer atrapado por el embrujo Cajún.

Uno de los momentos más inolvidables son las parrillas de los viernes; pescado, cerveza, caimán y buena compañía, aderezado con historias de otros tiempos.

Kansas.-

Soy un culo inquieto y lo de pegar tiros a los caimanes no acababa de convencerme, así que seguí mi viaje y llegué a Kansas, fue la revelación que necesitaba en mi vida y la que marcó el camino de mi futuro, fue el comienzo de la idea de Bowie´s.

Tuve la inmensa fortuna de poder trabajar en el White Castle. Cuna de las mejores hamburguesas del mundo. Eso sí que era preparar comida de verdad, no como en el barco, la calidad por bandera sin ningún tipo de pero.

Los herederos de Walter A. Anderson lo tenían claro y sabían transmitirlo a sus empleados. Fueron tiempos felices en mi vida, de hecho fue el detonante del nombre, ya que gracias a mi carácter y a los bailes con los que amenizaba al personal, influido por la música de aquellos tiempos… Me gané el apodo que me pusieron en la cocina y que siempre llevaré con orgullo yo era Bowie´s.

Pero noticias desde Asturias turbaron mi ánimo y me hicieron recordar porqué estaba allí.

New York.-

Así que de nuevo me lancé a la carretera, pero esta vez a lo grande… destino la Gran Manzana. New York me esperaba con todas sus posibilidades. Mi estancia fue corta pero intensa y es que esta inmensa ciudad tenía y tiene mucho que ofrecer.

En ella me di cuenta que el concepto de street food no tiene porqué estar reñido con la calidad; Sus impresionantes puestos callejeros que impregnan de olores y sabores las calles hacen de esta, la ciudad cosmopolita que es.

Son varias las recetas que me acompañan desde que que marché de allí. Entre las mejores están sus impresionantes Hot Dog callejeros y sus no menos impresionantes wings de pollo, auténticas alitas de pollo fritas con una salsa barbacoa que quita el sentido. O el espectacular Sándwich Club del Saratoga Club House, con sus tres pisos de auténtico placer que te dejaban saciado hasta la siguiente comida.

México.-

Pero cuando más integrado estaba en la vorágine neoyorquina, el amor llamó a mi puerta y Lupita me arrastró a México.

Con todo lo aprendido y con algo de dinero aun en el bolsillo abrí mi primer local, al principio no tenía muy claro el tipo de restaurante, aunque la calidad y el buen comer era la máxima. Ya se barruntaba en mi cabeza el concepto de Quality Food.

Nuevos ingredientes y nuevos experimentos, la cocina Mexicana dio para mucho en mi creatividad; esos toques picantes, unidos a la untuosidad del aguacate, el crujiente de los nachos y el increíble sabor de los tacos y los burritos, me hicieron darme cuenta que en la mezcla está lo verdaderamente bueno.

Pero no solo fueron los ingredientes, en una de mis escapadas a Tijuana tuve la inmensa fortuna de toparme con uno de los platos más espectaculares que recuerdo. No solo por su sabor, sino y sobre todo por su sencillez.

Y es que por caprichos del destino me topé con César Cardini, no sabíamos el uno del otro pero después de unas cervezas éramos como uña y carne. Le conté mis viajes y peripecias y el me invitó a su restaurante y a probar el que sin duda ha pasado a ser su mejor plato.

El creador de la ensalada César me la sirvió como una humilde mezcla de lechuga romana, trozos de pan aliñados y secos al horno, queso parmesano y todo ello regado con una de las salsa más impresionante que he probado…

Pero ya sabes, lo de echar raíces no era lo mío, sobre todo cuando Lupita y sus hermanos se enteraron que no era la única que ocupaba mi corazón… Ni mi cama.

Vuelta a Europa, Inglaterra y Escocia.-

Así que cogí todo lo que pude y volví a Europa como alma que lleva el diablo. Eso sí, en mi equipaje estaba la que probablemente haya sido la lección empresarial más importante de mi vida; no, no creas que fue separar amor y negocios, aunque también.

Fue que si lo haces bien desde el principio no tendrás que remendar por el camino y todo se torna mucho más fácil. Pero aún quedaban cosas por aprender.

Llegué a Reino Unido, fue casi como llegar a mi tierra… Que recuerdos de mi querida Asturias, siempre verde y las vacas muy presentes. Mi aventura en este país comenzó en Escocia donde aprendí todos los secretos de la cría del Angus; con el trato y cuidados que se le dan a esta res, no me extraña que su carne sea tan especial y sabrosa.
De Escocia baje a Inglaterra y aquí precisamente es donde se fraguó la verdadera cuna de Bowie´s. Aprendí que la comida callejera puede ser mucho mejor que la de cualquier restaurante de 5 estrellas y que cocinar es un auténtico placer si pones tu pasión en ello. Esto junto a las técnicas e ingredientes aprendidos, dieron paso al primer Bowie´s, un Food Truck que viajó por mercados y festivales ofreciendo comida de primera calidad. Siempre con ingredientes frescos y una fusión de sabores Americanos, Tex Mex y con toques Hindúes, que lo convertía en una auténtica revelación, para todo aquél que quisiera probarlo. Fueron días felices en los que recordé a mi tío Pelayo, su eterna sonrisa y su pasión en la cocina. ¡¡Ahora lo entendía todo!!.

Pero… ¡¡Faltaba un pequeño gran detalle para que todo fuera perfecto.!!

Francia.-

Como el saber no ocupa lugar ni tengo demasiado apego por los sitios que he visitado, decidí ponerme de nuevo en marcha con un único objetivo, conseguir el pan perfecto para la hamburguesa perfecta.

Así fue como acabé en Francia, sus panaderías y reconocidos chefs acabaron de abrirme los ojos, descubrí las técnicas e ingredientes, para que el pan de las hamburguesas Bowie´s sea siempre el mejor y el más rico que vayas a probar…

Vuelta a casa.-

Ya han pasado muchos años de aquel chaval que salió de la tasca de su tío a conocer mundo. En todos estos años he tenido la suerte de viajar, de conocer gentes y lugares increíbles. Pero créeme cuando te digo que la mayor aventura de mi vida se ha materializado con este restaurante en el que acabas de entrar. Es el resultado de la recopilación de vivencias sabores y aromas para que la experiencia gastronómica que tengas aquí sea única.

Por cierto, te preguntarás qué fue de mi fortuna… ¿no?